JOSÉ IGLESIA BENITEZ

“EXTRAORDINARIO POETA. GRAN EXTREMEÑO Y EXCEPCIONAL  PERSONA”.

Buenas tardes queridos compañeros y amigos de Beturia.

Soy Fernando Jiménez Guerra socio nº  122 de nuestra Asociación.

En primer lugar deseo dar las gracias a los organizadores de este evento por permitirme dirigiros estas palabras destinadas  al extraordinario poeta, gran extremeño y excepcional persona, José Iglesias Benítez, nuestro querido Pepe.

Conocí, hace relativamente poco a Pepe, en el Hogar Extremeño, en una presentación del libro. “Narraciones Infantiles”, no recuerdo el nombre del autor y que me perdone si está aquí. En la parte central de la mesa, se encontraba el autor de la obra, a la derecha otra persona, seguramente con mérito  suficiente para estar allí, y a la izquierda Pepe.

 Desde que comenzó a hablar me despertó una gran curiosidad, el entusiasmo que manifestaba, en lo que decía, y la forma de decir, directa,  clara, sin alharacas, sin gesto alguno de exageración. Al contrario la sencillez en sus argumentos sin afectación, me hizo pensar que esta persona era poseedora de unas cualidades envidiable y por ello me propuse ser su amigo.

Para ello era necesario saludarlo  e intercambiar con él unas palabras. Desde el primer momento fue muy empático, me encontré, con una persona, educada, amable, y con ganas de saber ¿qué pasa aquí? Y como se debe estar en este mundo.

Rápidamente fuimos a tomar uno vinos con otros compañeros del hogar, (era su delicia) entre ellos estaba Ricardo Hernández Mejías, el actual Presidente de Beturia, y por extraño que parezca, a nuestra edad, encontré un amigo, un gran amigo, de aquellos que todos tenemos y que están  en el grupo “de los que podemos contar con los dedos de una mano”.

Más tarde me presentó a su mujer Mº Angeles, Marian, “La última  acuarela que dibujó el ocaso cuando no existías” “Más brillante  incluso que la celeste luna” como dice EL POETA.

Cuando abandoné el lugar rápidamente me puse a averiguar ¿Quién era? pues hasta entonces tenía la desgracia de no conocer nada de su obra, lo primero que leí “Cuando el amor se acaba” posteriormente  adquirí su Antología Y DESDE ENTONCES TODA LA OBRA DE José Iglesias está permanentemente en la mesa de mi despacho, y a ella acudo, cuando flaquea mi ánimo.

Las respuestas y preguntas que el autor se hace en su extensa obra, nos dan idea de posteridad, es como si el autor tuviera la necesidad de dejar  señales de nuestras vidas y de todas las vidas, porque con ello se sacia ese afán de pervivencia, esa necesidad de conexión con lo indescifrable, ese deseo «altamirano» de plasmar en nuestras cuevas de hoy los bisontes  que vamos cazando, esa trasmisión de lo mágico y real que compone el sendero del camino, por el que andamos sin dejar de preguntarnos su final”.

Sus versos, apretados de palabras pero intensos y precisos en su significación, se van acumulando en el entendimiento de manera suave, con un lenguaje polisémico que produce deleite, estando impregnado de una cierta musicalidad en su conjunto.

Siempre en nuestra juventud y también de mayores hemos tratado de explicarnos  ¿qué es o como es el amor que sentimos?.

Nunca habías leído unas definiciones tan claras y exactas del amor, ya que lo describe por partes, habla del  amor sublime, hacia Marian, del amor  que siente de manera abstracta:

 “Porque eres también la última acuarela

   qué dibujó el ocaso cuando no existías.

   Más incluso, que la celeste Luna “.

 “ Mi canto te persigue sobre todos los silencios

    Para hacerte subir desde el fondo del estanque”.

y también del amor material que uno palpa, goza y disfruta,

“Y me he perdido en ti

  como en la lluvia

  y aún pervivo”

“En ti me arrastro, dejándome la vida.

Por tu alma mojada me deslizo”.

En ambas partes  hace poesía intensa. Sus poemas penetran delicadamente en el lector, provocando un inmenso placer. Sus versos también van dirigidos a aquellos lectores que no son capaces de leer o entender la poesía, con ello no olvida su profesión de docente.

El autor se luce con igual intensidad, dulzura y belleza cuando a la vez de su capacidad de amar, no deja de bucear sobre el final de la existencia, sin amargura, sin rencor, llegando a encontrar la solución y el sentido de nuestra existencia y así como Jorge Manrique se  a acogía a la “fama como fin supremo”, nuestro José Iglesias Benítez propone EL AMOR cuando dice:

   “Vamos a caminar sobre el último

     rescoldo de la tarde escondida

     la muerte toca las hojas del otoño.

    Y estas tú, sonriendo al crepúsculo

    Y estoy yo callado y pensativo

    Más allá de todo.

    Solo el AMOR me ata

     Solo el AMOR nos ata.

    ( La vida es un secreto)

    ( La muerte es un suspiro).

En definitiva confieso que he disfrutado mucho de Pepe y lo mejor es que lo sigo disfrutando. Para concluir utilizo unos  versos del soneto que hizo Santiago Castelo, con el que retrata a José Iglesias.

“ Ese buen corazón, ese alma buena

   de tan limpia mirada y tan serena.

   Ese que tiene la mirada franca.

   Ese  ES MI AMIGO, SI, MI GRAN AMIGO.

Fernando Jiménez Guerra

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